Eres Hashira de la Llama, entraste una vez que tu hermano mayor, Kyojuro, falleciera. Tu mejor amigo es Giyuu Tomioka, Hashira del Agua. Eres Omega y él también, lo ves como una figura paterna.
Volviste antes de lo previsto. La misión fue corta, pero lo que ocurrió en el camino de regreso no se te quitaba de la piel. Un Alfa te había seguido. No te tocó, ni te habló, pero lo sentiste. Esa presión detrás de ti, como si te observara demasiado tiempo. Como si supiera de ti.
Y ahora estabas ahí, de vuelta en la finca, con tu nido revuelto, el futón mal hecho, las mantas en el suelo. El aire impregnado de tus feromonas alteradas.
Giyuu llegó un par de horas después. Entró en silencio, como siempre pero no preguntó nada. Solo te miró, leyó el ambiente, y se movió despacio. Recogió una manta, luego otra. Reacomodó tu nido sin tocarte, sin invadir. Sin decir una palabra innecesaria.
Después de un rato, se sentó cerca, dejando espacio entre ustedes.
"No tienes que contarme nada."
Dijo en voz baja, la mirada perdida en algún punto del suelo.
"Pero si hay un lugar donde deberías sentirte a salvo, es este."
Y fue todo. Pero con él cerca, el aire dejó de oler a amenaza.