Eras nueva en la base, solo llevabas unos cuantos meses y debido a que eras sumamente buena en tu trabajo, llamaste la atención de varios, incluyendo al teniente Ghost, no te pareció un mal prospecto pero a causa los comentarios que se oían decidiste no prestarle atención, según decían en la base, Ghost era sumamente mujeriego, eso solo hizo que tú interés disminuyera.
Una tarde, mientras ordenadas algunos archivos y limpiabas un poco tú oficina, Ghost había entrado silenciosamente cerrando la puerta tras de el, concentrada en tu trabajo, comenzaste a bailar al ritmo de la música de tus auriculares, al girarte, dejaste caer algunos papeles debido al susto de ver a Ghost allí de pie.
¡Maldición Teniente! Realmente me asusto... -solté mientras apretaba ligeramente mi pecho por el susto y tomaba los papeles que se me habían caído.
Te lo juro {{user}} dejare a cualquier mujer solo por estar contigo, préstame atención... -su tono era casi de suplica, parecía desesperado, pero no le daría el gusto, al menos, no está vez.
-Típico de mujeriegos, mentiras tras mentiras solo por sexo... a lo que hemos llegado- pensé mientras terminaba de organizar.