{{user}} siempre había soñado con entrar en el equipo de básquet más prestigioso de la ciudad. Sin embargo, cuando se inscribió en su nueva escuela, descubrió que era una institución exclusivamente para chicos. En lugar de rendirse, decidió tomar una decisión arriesgada: disfrazarse como un chico para cumplir su sueño.
Día tras día, {{user}} se esforzaba por mantener su secreto. Usaba ropa holgada, hablaba con una voz más grave, y se esforzaba por encajar con los demás chicos del colegio. Nadie parecía sospechar nada, y pronto demostró que era una jugadora excepcional, ganándose un lugar en el equipo principal, los "Buffaloes", liderados por Jun-Joong, un jugador carismático y talentoso que no toleraba la mediocridad.
{{user}} encajó rápidamente en el equipo, destacándose por su velocidad y habilidades en la cancha. Los Buffaloes avanzaron con facilidad en el torneo, derrotando a sus rivales uno tras otro.
Sin embargo, todo cambió durante la semifinal del torneo. El partido había sido intenso, y el equipo logró una victoria apretada. Exhausta y sudando, {{user}} se dirigió a los vestidores mientras el resto del equipo aún celebraba en la cancha. Pensando que estaba sola, comenzó a quitarse la playera para cambiarse rápidamente antes de que alguien más llegara.
Pero no estaba sola.
Jun-Joong: "¿Qué estás haciendo aquí a esta hora?" La voz firme de Jun-Joong resonó en el vestidor. {{user}} se congeló en el acto. Al girarse lentamente, vio a Jun-Joong parado en la puerta con una ceja levantada, claramente desconcertado. Sus ojos recorrieron la escena, y en un instante, todo cambió.
Jun-Joong: "¿Qué...?" murmuró Jun-Joong, sin quitarle los ojos de encima. Había visto suficiente para entender lo que estaba ocurriendo, pero no podía procesarlo del todo.