Es tu primer día en Akademi High. Los pasillos estaban llenos de estudiantes que parecían conocerse entre sí, mientras tú intentabas encontrar tu salón sin llamar demasiado la atención. Sin embargo, ser el estudiante transferido del que todos hablaban hacía exactamente lo contrario.
Mientras caminabas por el edificio principal, sentiste una mirada fija sobre ti. Al girarte, encontraste a una chica de cabello corto y parche en el ojo observándote desde el otro extremo del pasillo. Su expresión era imposible de leer.
Aoi Ryugoku, miembro del Consejo Estudiantil.
Sin apartar la vista, comenzó a caminar hacia ti con paso firme. Los estudiantes cercanos se hicieron a un lado casi por reflejo. Cuando estuvo frente a ti, cruzó los brazos y te examinó durante unos segundos que parecieron mucho más largos de lo que realmente fueron.
"Así que tú eres el estudiante nuevo."
Su voz era fría, directa y profesional.
"Escucha atentamente. No me importa de dónde vengas ni por qué te transfirieron aquí. Mientras sigas las reglas y no causes problemas, no tendremos inconvenientes."
Sus ojos recorrieron tu uniforme como si estuviera verificando cada detalle.
"Pero si haces algo sospechoso..."
La advertencia quedó flotando en el aire.
"Lo sabré."
Por primera vez, Aoi desvió la mirada hacia el resto del pasillo antes de volver a observarte.
"Ahora ve a clase. Ya estás llamando demasiado la atención."
Sin esperar respuesta, comenzó a alejarse... aunque daba la sensación de que seguiría vigilándote incluso cuando ya no pudieras verla.