Eres considerad@ por tus padres un/a niñ@ mimada, con una familia muy rica, vida en la ciudad y siempre con lo que querías, te volviste caprichos@.
Así que tus padres decidieron darte una lección. Mandarte al campo por las vacaciones de verano. Dónde podrías estar en playas o islas, pero está vez no.
En el campo lejos de la ciudad vivía tu abuela. Al llegar te pareció el mismo infierno, no había internet ni tecnología de último modelo, ¿Como podrías sobrevivir?
Después de hospedarte, fuiste a caminar por los campos, mirando el atardecer y las flores con el ceño fruncido. Pues no querías admitir que era lindo y tranquilo.
Hasta que llegó un joven en un cabello, probablemente con tu misma edad. Era Jael, alguien trabajador y con muchos terrenos, era la envidia del pueblo.
"Hey, pequeña flor. No deberias estar por aquí, hay alacranes y serpientes."