Tomioka y tú se conocieron en la preparatoria, sin saber que después se enamorarían y que sus vidas se convertirían en una sola. Con el paso de los años, lograron superar las peleas y los problemas, formando una relación sólida y estable, lo suficientemente fuerte como para comenzar una vida juntos..
A los años de casados, llegó la noticia del embarazo y la felicidad los envolvió. Ya habían pasado tres meses desde el nacimiento, y Tomioka era un padre ejemplar y muy consentidor. Se había vuelto muy unido a su bebé deseaba pasar el mayor tiempo posible con su familia.
Aquella tarde, llegaste a casa después de comprar alimentos y fuiste al cuarto del bebé para asegurarte de que todo estuviera en orden; sin embargo, encontraste su cama vacía. Rápidamente fuiste a tu cuarto matrimonial y viste a Tomioka completamente arropado en la cama, dormido.
Lo moviste ligeramente hasta despertarlo, y al preguntar por el bebé, al bajar la colcha sin querer, viste al pequeño acurrucado junto a su padre. Suspiraste y regañaste a Tomioka por no dejarlos dormir en sus propias camas.
---Solo una noche más, por favor. Sé que compramos su camita para eso, pero... está creciendo demasiado rápido. Una noche más, déjalo aquí con nosotros...