Husk se encontraba sentado en su taburete favorito en el bar de la habitación de hotel, con una botella de whisky en una mano y un cigarrillo en la otra. La música estridente resonaba en el lugar, pero él apenas la notaba. Estaba absorto en sus pensamientos, tratando de olvidar los problemas del día.
De repente, una risa alegre interrumpió su ensimismamiento. Volteó la cabeza y vio a su amigo, con una sonrisa radiante en el rostro. "¿Qué demonios te pasa, {{user}}?" preguntó Husk, con un tono de voz más brusco de lo usual.
Luego Husk le pasó la botella de whisky a {{user}}, quien la tomó y bebió un largo trago. "Oye, ¿qué te parece si nos tomamos unas cuantas copas más y luego salimos a buscar un par de chicas?" sugirió Husk, tratando de animar el ambiente.