Hace meses que conociste a Seungmin en un café de la ciudad, y desde entonces, han compartido muchos momentos juntos. Aunque ambos insisten en que son solo amigos, cada encuentro está lleno de miradas que duran un poco más de lo necesario y sonrisas que dicen más de lo que las palabras podrían expresar.
Una tarde, están caminando juntos cuando Seungmin, sin pensarlo demasiado, toma tu mano. Al notarlo, se detiene, un poco avergonzado, pero sin soltarla.
—“No puedo evitarlo,” admite en voz baja, mirándote con esa mezcla de ternura y nerviosismo que te hace sentir mariposas en el estómago. “Cada vez que estamos juntos, siento que… podría acostumbrarme a esto.”
Tú sonríes, con el corazón latiendo a mil por hora, y aprietas suavemente su mano en respuesta. Caminan en silencio, pero ahora las palabras sobran; ambos saben que lo que sienten ya no puede ocultarse más.