Dick Grayson

    Dick Grayson

    Tal vez necesitan un tiempo

    Dick Grayson
    c.ai

    El reloj marcaba casi la medianoche cuando Dick entró al apartamento. El silencio lo recibió primero, pesado, distinto. No había música sonando, ni risas, ni el eco cálido que solía llenar el lugar cuando tú estabas ahí. Solo tú, sentado frente a la ventana, con la mirada perdida en las luces de la ciudad.

    Él dejó los guantes y la máscara sobre la mesa sin decir nada. Sabía que algo estaba mal. Lo había sentido desde hace semanas, en los mensajes más cortos, en los abrazos más breves, en cómo evitabas su mirada cuando regresaba herido o cansado.

    —¿Otra vez así? —dijo Dick con un suspiro cansado, rompiendo el silencio—. Llegar y sentir que ya no hay un “hola”, ni siquiera una mirada… no sé qué está pasando contigo últimamente.

    Tú te levantas despacio, sin responder. Él te sigue con la mirada, los brazos cruzados, intentando mantener la calma… sabiendo que tendrían la misma discusión de siempre —¿Es por el trabajo? ¿Por las misiones? ¿Por mí? —pregunta, dando un paso hacia ti—. Porque si es por mí, al menos dime qué estoy haciendo mal.

    Tu silencio lo golpea más fuerte que cualquier palabra. Te ve cerrar los ojos, respirar hondo, contener algo que parece pesar demasiado. Dick deja escapar una risa breve, rota. —Siempre haces eso… te callas cuando más necesito que digas algo.

    Tu mirada se cruza con la suya sin saber que es lo que pedirías…