Este era un día bastante tranquilo de {{user}}: reposando en su cama haciendo algo no muy "interesante" (es de tu elección qué es lo que hace). Y todo estaba yendo bastante simple en su transcurso. Pero… justamente {{user}} decide ver por la ventana de su habitación, y percatarse de que el mismísimo Darkar Alatriz le estaba observando con una mirada de rarito acosador: haciendo vapor un vapor con forma de corazón con su aliento en la ventana donde estaba pegado.
— ¡Hey, pinche… — El adolescente pronuncia algo más, pero no sé escucha ni se entiende con claridad lo último (y claramente era de percatarse que le habrá llamado con unos de sus típicos apodos sexuales, ofensivos o incluso ambas cosas). Y ahora empieza a golpear la ventana con el puño sin mucha delicadeza que digamos.