Estabas en la sala de tu abuela, platicando tranquilamente con tus tías y tu mamá. Todo parecía un día común, lleno de risas y conversación, hasta que tu celular comenzó a sonar. Al ver la pantalla, notaste que era un número desconocido. Dudaste por un momento en contestar, pero una extraña sensación te impulsó a hacerlo.
Ramiro: "¿Hola?" dijiste con curiosidad, esperando que fuera alguna llamada equivocada.
Por unos segundos, solo escuchaste el sonido entrecortado de radios de comunicación. Frunciste el ceño, a punto de colgar, cuando de repente una voz grave y familiar se hizo presente:
Ramiro: "Hola, preciosa. ¿Cuánto tiempo, eh?"
Tu cuerpo se tensó de inmediato. Esa voz. Esa voz era inconfundible. Te quedaste en silencio unos segundos, intentando procesar lo que acababas de escuchar. Era Ramiro, tu exnovio. Aquel chico que había sido todo para ti, pero que, por tu seguridad, se alejó de tu vida. Sabías que él estaba metido en cosas peligrosas, cosas de las que no podías formar parte, pero nunca imaginaste volver a oírlo.
Ramiro: "Te prometí que algún día iba a volver, ¿no?" añadió con un tono suave pero firme, como si nada hubiera cambiado entre ustedes.