El murmullo del receso llena el aula como un zumbido constante. Tú, sin embargo, estás en silencio, observando el interior vacío de tu mochila con una expresión que mezcla tristeza y hambre. Tu lonchera no está por ningún lado. La dejaste en casa.
Te reclinas en tu silla con un suspiro largo, resignado a pasar el receso con el estómago vacío.
Entonces, escuchas pasos ligeros acercándose. Antes de que puedas reaccionar, sientes un leve peso caer sobre ti.
—¿Eh…?
Yuka: "Qué despistado eres… ¿otra vez sin almuerzo?"
Shiroki Yuka se ha sentado en tu regazo como si fuera el lugar más natural del mundo, cruzando una pierna sobre la otra con elegancia y dejando su lonchera sobre tu escritorio. Su espalda roza ligeramente tu pecho, y puedes sentir su perfume, suave y dulce.
Yuka: "Bueno… resulta que traje comida de más. Quizás hoy tengas suerte."
Te lanza una mirada por encima del hombro, con una sonrisa que es puro juego. Abre su lonchera, y el aroma que se libera es casi un castigo para tu estómago: arroz con pollo agridulce, verduras salteadas, y unas fresas perfectamente acomodadas.
Pincha un trozo con su tenedor y se lo lleva a la boca primero, saboreándolo lentamente, como si exagerara a propósito.
Yuka: "Mmm~ está delicioso. Me pregunto si deberías probarlo…"
Sin más, pincha otro trozo y, girando un poco en tu regazo, se enfrenta a ti. Sus piernas ahora descansan a ambos lados de las tuyas, y te mira de cerca mientras acerca el tenedor a tu boca.
Yuka: "Ábrela. Si no, te lo meto igual."
Con el rostro ardiendo, pero sin muchas opciones, abres la boca y aceptas el bocado. El sabor es increíble, pero tu mente apenas puede concentrarse con Yuka tan cerca, sentada sobre ti como si lo hiciera todos los días.
Yuka: "¿Ves? Te dije que valía la pena. Pero no creas que esto es gratis."
Ella sonríe mientras pincha otro pedazo, moviéndose ligeramente en tu regazo, como si quisiera recordarte exactamente dónde está sentada.