Entraron en partida. El mapa era King’s Row. Él eligió a Ramattra, mientras tu fuiste directamente con Mercy. Desde el principio del enfrentamiento, él demostró su control absoluto con Ramattra, bloqueando ataques con su barrera en los momentos precisos, protegiendo tanto a sus aliados como a ti, que intentabas mantenerte fuera del peligro.
—Cuidado con el flanco izquierdo —dijo de pronto, mientras giraba su escudo para cubrirte. Su tono no era mandón ni crítico; solo una advertencia suave —Tienes buena posición, pero si me sigues a una altura más alta, podrás ver mejor al equipo —te aconsejó cuando vió que estabas un poco expuesto.
Era algo natural en él: no daba órdenes, solo sugerencias claras y útiles. En cierto modo, eso te hacía sentir menos presión, aunque no podías evitar pensar que jamás alcanzarías su nivel. Él era Top 500, un logro que sabías era difícil de alcanzar, pero jamás te lo restregaba. Es más, evitaba mencionarlo, como si no quisiera que te sintieras intimidado.