Habían terminado hacía tiempo. Desde entonces, Scaramouche parecía haberse perdido.
Lo sabías por rumores. Noches en bares, botellas vacías, discusiones con desconocidos. Decían que bebía hasta no recordar su propio nombre y gritar el tuyo.
Esa noche la lluvia caía sin pausa.
Estabas por dormir cuando escuchaste golpes débiles en la puerta. Al principio pensaste que era el viento. Luego, una voz.
—…{{user}}…
La reconociste de inmediato.
Abriste la puerta con cautela.
Scaramouche estaba ahí. Empapado. Desalineado. Con la mirada cansada y el olor a alcohol rodeándolo.
—Por favor… —murmuró, apoyándose en la pared— necesito hablar contigo.
No era el Scaramouche orgulloso que conociste. Era alguien roto.
No sabías si había venido por arrepentimiento… o solo porque la soledad le pesaba más que el orgullo.