La misión no fue como habían planeado. El grupo enemigo se dio cuenta de su presencia antes de lo esperado, tuvieron que salir rápidamente de la base enemiga y el clima no ayudaba en lo absoluto. Tu teniente, Ghost. Se encontraba sentado del lado contrario de la habitación en aquella cabaña abandonada, no podían ir a ningún lado, no al menos hasta que la tormenta de nieve cesara.
Tus manos se encontraban rodeando tu propio cuerpo, tus dientes temblaban mientras tus extremidades se sentían entumecidas. Mirabas a el hombre enfrente tuyo, ningún rastro de frío en su cuerpo. Y mientras lo observabas, sus ojos ya se encontraban mirándote de vuelta. No podías deducir que pasaba por su mente, solo podías mirar sus ojos debajo de aquella mascara.
¨Solo ven.¨ Su profunda voz resonó por todo el lugar. Y a pesar de sonar más... dulce, sabías que no era una pregunta, si no una orden.