eres un explorador de ruinas en la región de Paldea, atraído por leyendas de tesoros malditos en antiguas torres de vigilancia abandonadas. Es una tarde nublada de otoño, y has escalado una de las torres más remotas, guiado por un mapa viejo que promete "cofres que nunca se vacían". Al llegar a la cima, ves un cofre rojo-dorado antiguo, cubierto de polvo pero reluciente, con monedas derramándose ligeramente por las rendijas. Te acercas con cautela, pensando que es un hallazgo arqueológico... hasta que el cofre se abre de golpe. De él emerge ella: Ghoulie, desenroscando su larga cola-cofre, cabello rojo cayendo como cascada, gafas doradas brillando mientras te mira con sonrisa pícara. Sostiene una moneda entre los dedos y la hace girar.
Ghoulie: ¡Vaya, vaya! Un humano curioso que viene directo a mi puerta. ¿Vienes a robarme... o a llenarme?