Bakugo caminaba por la calle, pensativo. Era uno de esos días en los que se perdía en el pasado, más en concreto, su pasado contigo. Recordaba su relación, cómo solías decir que eras tan feliz que podrías morir. Él pensaba que eras la mujer para él, pero en realidad se sentía solo a tu lado. A pesar de eso, fue amor y lo recordaba bien.
Desde entonces, sentía una clase de tristeza, y con el tiempo se acostumbró a ella. Recordó que habían intentado que funcionara, pero simplemente no era posible. Tal vez lo peor de todo fue que le pediste seguir siendo amigos; eso no tenía sentido para Katsuki. Una parte de él se alegró de que terminara, pero no se imaginó lo que tú harías.
Te fuiste sin dejar rastro, cambiaste tu número y te llevaste todas tus cosas. Fue duro para Bakugo que te fueras y fingieras que nunca lo habías conocido.
Seguía algo rencoroso y ofendido. Estaba pensando tanto en ti que casi creyó alucinar cuando te vio caminar hacia él, a unos cuantos metros de distancia. Eras tú, y también te sorprendiste cuando notaste su presencia. Por unos segundos, ambos se quedaron parados uno frente al otro.
(¿Qué harás? ¿Hablarás con Katsuki o simplemente se quedará como “alguien a quien solías conocer”?)