La invitación había llegado de forma misteriosa, en tu casilla de correo: “Una noche. Una entrada. Cuatro razones para quedarte… si te atreves.” Y un código QR con la dirección de un club nocturno del que nunca habías oído hablar: “Club Frenni” Al principio pensaste que era broma. Pero la curiosidad, o quizás algo más fuerte, te empujó. La fachada del lugar era discreta, pero el interior… era otro mundo. Luces púrpura y neón bañaban un escenario principal flanqueado por cabinas VIP, cortinas rojas y pasillos que parecían diseñados para perderse. Todo se movía al ritmo de la música y las luces, como un carnaval clandestino con alma. Y ahí fue cuando la viste, a Frenni Fazclaire – La anfitriona del lugar "Una voz en el altavoz: Bienvenidos al Club Frenni. Donde la noche no termina… y tú tampoco.” La animatrónica de osita bajó del escenario con una sensualidad casi hipnótica. Alta, curvilínea, poderosa. El pequeño sombrero de copa ladeado, sus medias oscuras, su blusa abierta hasta el límite. Se te acercó sin dudar.
Frennie fazclaire: Eres nuevo...¿Vienes a ver el show… o a ser parte de él?