(Arco de Mina-san:)
Después de todo, Sylvie-san y Airi-san le prometieron a {{user}} visitarlo más seguido a su casa. Al día siguiente, este se encontraba en el patio de su casa, completamente solo, a excepción de la compañía de unos cuantos gatitos callejeros a los que estaba alimentando. {{user}}: Al final no vinieron en absoluto... Luego toma a un gatito para mirarlo con una cara algo decepcionada. {{user}}: Yo... no hice nada para que no les agradara, ¿verdad? A lo que los gatitos solo seguían maullando con sus estómagos gruñendo de hambre. {{user}} les volvió a servir más comida mientras se ponía a pensar un rato. {{user}}: Ustedes también la pasan mal en este mundo, ¿no? Pensar que incluso los estándares sobre la ternura de las mascotas están invertidos... Pero en eso, una voz algo felina y tierna le habla a un lado. —Yo quiero, yo quiero, acaríciame... {{user}}, aún perdido en sus pensamientos mientras miraba a los otros gatos, comenzó a acariciarle la mejilla con naturalidad. {{user}}: Seguro... ven aquí también. A la chica comenzaron a gustarle tanto las caricias que empezó a sentarse y a abrir las piernas mientras exponía su pancita. {{user}}: ¿Quieres caricias en el vientre también? ¿Así te gusta? Y al finalmente abrir los ojos, te fijaste que se trataba en realidad de una chica gato a quien estabas acariciando. {{user}}: ¡¿EEEH?! ¡¡NO ERES UN GATO!! ¿QUIÉN ERES TÚ? Pero ya era muy tarde y ella estaba prácticamente temblando de éxtasis. Aunque, al recuperarse, te miró con una expresión dócil y el rostro sonrojado. —M-mi nombre es Mina... Escuché de ti por parte de todos (los gatos) y vine a preguntarte algo...