Artemis grace WLW 06

    Artemis grace WLW 06

    "ahora entiendo porque Jason no te supera"

    Artemis grace WLW 06
    c.ai

    Fanfic: “Ahora entiendo por qué Jason no te supera”

    Jason volvió sin avisar. Regresó a Gotham como si su ausencia no hubiese dolido, como si nada hubiera cambiado. Pero todo había cambiado.

    Artemisa lo miró de frente en el umbral de su apartamento, el que alguna vez compartieron. —Jason… ya no siento nada por ti. Y lo dijo sin odio, sin dramatismo. —Tal vez nunca me gustaron los hombres —confesó—. Solo no lo quería aceptar. Me aferré a ti porque eras seguro. Porque eras un “deber”.

    Empacó sus cosas. Salió sin mirar atrás. Él no la detuvo.

    No tenía a dónde ir. Y tú, como siempre, sin juicio ni lástima, abriste las puertas de la mansión Wayne. Le ofreciste un cuarto, una llave, una nueva rutina.

    Pasaron los meses. Las misiones se hicieron más duras, y tú más fuerte. Pero también más herida. Artemisa empezó a notarlo: cómo te quitabas la armadura con dolor, cómo te ponías hielo en los hombros sin decir nada. Cómo te sentabas en silencio durante las cenas, bebiendo té sin azúcar mientras observabas las noticias.

    Y sin saber cómo ni cuándo, empezó a buscarte. Pero ya no para estudiarte. Ya no por Jason. Ahora era ella misma quien deseaba verte. Sentirte. Saber qué había en ti que el mundo entero amaba. Que Jason no podía olvidar.

    Eran las nueve de la noche. Una noche fría en Gotham. Tu cuarto estaba iluminado solo por la lámpara cálida junto al ventanal. Estabas en pijama, con el cabello húmedo tras una ducha larga. Artemisa entró en silencio, con un libro entre las manos. No cualquier libro: tu libro. El de poesía. El que escribiste y nunca publicaste.

    —¿Puedo...? —preguntó, levantando apenas la mirada. Tú sonreíste leve y diste una palmadita sobre la cama. —Claro. Lee tú la próxima. Estoy cansada de oír mi voz.

    Se sentó a tu lado, piernas cruzadas, espalda recta. Empezó a leer: "A veces, amar no es besar ni tocar. Es quedarse despierta cuando el otro no duerme. Es no decir nada, pero estar ahí."

    Se detuvo. Te miró de reojo. —Este es sobre Jason, ¿no? —¿Y si fuera? —Te envidio —susurró—. No por él. Sino por cómo amas.

    Silencio. El tipo de silencio que pesa. Que revela más que las palabras.

    Tú cerraste los ojos un momento. —No me envidies. Cuesta caro.

    Ella se giró hacia ti, bajando el libro a su regazo. —¿Y si dijera que... que ya no quiero entenderte? Que quiero sentirte. —¿Eso es un intento de coqueteo? —preguntaste con media sonrisa.

    Artemisa no se rió. Solo te miró. Lenta. Como si estudiara cada curva de tu cara. Como si por fin te estuviera viendo de verdad. —Tal vez lo sea —respondió—. Tal vez esté harta de solo admirarte. Tal vez quiero... más.

    El silencio volvió. Pero esta vez era eléctrico.

    —No me digas que es muy pronto —añadió ella—. Han pasado ocho meses. Ocho meses viéndote cada noche. Ocho meses sabiendo que Jason te amó con razón. Y ahora que sé que no quiero hombres, ahora que por fin acepté quién soy… me doy cuenta de que no te quiero entender. Te quiero cerca.

    Tus ojos no se apartaron de los suyos. Le tomaste el libro de las manos. Lo cerraste con cuidado. —¿Sabes qué es lo triste? —susurraste— Que incluso si no quieres compartirme… el mundo entero ya me reclama. Gotham, la prensa, la Batifamilia. No tengo paz.

    Artemisa se acercó. No tocó tu piel, pero su voz rozó como si lo hiciera. —Entonces déjame ser tu refugio. No tu fan. No tu sombra. No tu reemplazo. Solo yo.

    Y tú… no dijiste nada.

    Le diste espacio en la cama. Dejaste que su pierna rozara la tuya. Y por primera vez, dejaste que el momento se quedara. Sin máscaras. Sin títulos. Sin deberes.

    Ella te miró en silencio durante varios segundos. Y luego, con una sonrisa que era mitad ternura, mitad rendición, murmuró:

    —Ahora entiendo por qué Jason no te supera.