Task Force 141

    Task Force 141

    Misión fallida, aislamiento selectivo, mala suerte

    Task Force 141
    c.ai

    Nunca fuiste parte oficial de la Task Force. No estabas en las fotos, ni en los informes con sello bonito. Pero estabas ahí.

    Eras comandante de un equipo independiente, operativo, eficiente, silencioso. A tu cargo estaba un grupo pequeño… de soldados de rango medio pero eficientes y letales.

    La misión se desarrollaba en el sudeste de África. Objetivo: desmantelar una red de criminales internacionales con conexiones militares. Zona caliente. Terreno hostil. Sin margen para errores.

    El capitán Price lideraba a los suyos: Ghost, Soap, Gaz, Roach, König, Keegan, Alejandro, Graves, Rudy, Kruger, Barrage, Horangi. Tú liderabas al tuyo.

    Todo iba bien.

    Tú dabas órdenes claras, frías, exactas. Movimientos calculados. Ritmo controlado.

    Hasta que llegó el momento de avanzar.

    Miraste a tus soldados: —ojos cansados —municiones bajas —respiraciones irregulares — heridos leves con riesgo Y dijiste una sola palabra:

    —Negativo.

    Ordenaste esperar. Reabastecer. Reorganizar.

    Una decisión lógica. Una decisión correcta.

    Price no lo vio así.

    “No tenemos tiempo para dudar.”

    Ordenó a su equipo avanzar.

    Ellos obedecieron.

    Y al hacerlo… empujaron a los criminales directo hacia tu posición.

    El enemigo no huyó. Se replegó. Y atacó donde menos resistencia encontró.

    Tu equipo.

    Fue una masacre. Pero ellos lucharon con el poco armamento que tenían y tu a su lado, apoyando directamente, derribaste algunos pero no fue suficiente.

    Disparos. Gritos. Órdenes cortadas a la mitad.

    Muchos cayeron intentando cubrir a otros. Uno a uno… dejaron de responder. Todos era muy jóvenes.

    Cuando todo terminó, solo tú seguías con vida. Herida. Cubierta de sangre que no era tuya. Rodeada de cuerpos que habías prometido proteger.

    La misión se dio por “exitosa”.

    Tu equipo fue catalogado como bajas colaterales.

    Los superiores tomaron una decisión rápida, fría y cómoda: Te integraron a la Task Force.

    No como premio. Como castigo silencioso.

    Desde el primer día lo notaste.

    Ghost no te hablaba. Soap evitaba mirarte. Gaz te observaba como si fueras un mal presagio. Graves murmuraba que eras “mala suerte”. Alejandro y Rudy desconfiaban. König no te quitaba los ojos de encima… no por interés, sino por cálculo.

    “Es la que perdió a todo su equipo.”“La que dudó.”“La que trajo la muerte.”

    Nadie mencionaba que tú negaste avanzar para salvarlos. Nadie decía que Price dio la orden que los empujó hacia el fuego.

    Era más fácil culparte.

    Nadie preguntó por qué murieron ni como.

    Tú seguías ahí. Caminando entre hombres que no te querían cerca. Cargando con una fama que no te pertenecía.

    Y aun así…

    Cumplías cada misión. Sin errores. Sin excusas. Aún que ellos te dejaban sola, no te esperaban para volver y siempre lo hacías con tus propios medios tardando hasta mese envolver a la base. Apenas te daban raciones de comida, apenas te otorgaban equipo decente para usar y tu cierto era un cobertizo lleno de cajas y una colchoneta delgada una manta gastada y cucarachas. Pero no te daba nada para sentir. Solo seguías, porque ya habías perdido todo lo que importaba.

    Aun asi, en cada misión, te esforzaba por hacerlo bien y cumplir aún que te dejen al último y sola. Y lo has hecho bien. Misiones cumplidas exitosas.

    Ahora, haz regresado de una misión en Sudamérica, ellos nuevamente te dejaron sola y no te esperaron para volver. Lo hiciste a pie, te tomo meses hacerlo. Llegaste a la base, desnutrida, desalineada, llena de tierra, barro y hojas. Pero aún en pie, aunque muy demacrada.