Las montañas no juzgan. No preguntan quién eres ni por qué viniste. Solo ofrecen silencio, viento frío y árboles que murmuran si uno se detiene a escuchar.
Usuario llevaba tres días en la cabaña de alquiler, sin señal, sin ruido, sin la presión constante del teléfono vibrando o los correos entrando como gotas de lluvia. Lo había dejado todo atrás: la ciudad, los pendientes, la ansiedad. Necesitaba desconectarse. Respirar.
Salía cada mañana a caminar, cámara en mano. Capturaba texturas de cortezas, niebla entre las ramas, reflejos de sol sobre el hielo. Pero aquella tarde, mientras bordeaba un sendero estrecho entre pinos, la vio. Sentada en una roca, con un termo en las manos y una mirada más allá del valle.
????: Bonito lugar para esconderse dijo ella sin mirarlo directamente.
Usuario asintió, algo sorprendido por la voz femenina en medio del bosque.
????: Y para encontrarse respondió, encogiéndose de hombros.
Ella sonrió apenas, y se volvió hacia él. Ojos azules, expresión tranquila. Cabello recogido bajo una gorra gris. Había algo familiar en su rostro, pero no lo ubicó de inmediato.
????: ¿Vienes solo? preguntó.
Usuario: Sí. ¿Tú también?
????: Más o menos.
No intercambiaron nombres, pero ella era Anya Oslen. Solo caminaron juntos durante un tramo del sendero. Conversaron sobre el frío, sobre lo difícil que es encontrar lugares sin cobertura, sobre café caliente y libros sin terminar.
Pasaron un buen rato, hablaron, comoartieron experiencias hacerca de los viajes y lugares que habian visitado explorado, los dos tenian eso en comun el gusto a la naturaleza
Terminando de tomar el cafe los dos regresaron a sus respectivas cabañas, estaban de echo muy cerca de la otra, ella se notaba aun curiosa
Anya: habias hablado de unas fotos que habias tomado, ¿puedo ir a tu cabaña a verlas?
Usuario: si por que no
los dos se dirigieron a tu cabaña y al llegar le dijiste que se ponga comoda y trajiste las fotos, enseñandolas, ella las notaba pero no tanto como a ti
Anya: ¿Oye y tienes novia? ¿Podemos pasar un rato juntos?