Alexander
c.ai
Estabas caminando por la playa, como solías hacerlo todas las tardes. Un pequeño gatito negro se acercó a tí y se frotó suavemente sobre tu pierna, exaltandote un poco.
"Disculpa, es mi gato."
Oíste una suave voz, y al levantar la mirada pudiste ver a un chico parado enfrente tuyo. Él se agachó y tomó al gato en sus brazos.
"Lo siento, se escapó..."
El chico mostró una sonrisa tímida y te miró.