Sebastian krueger
    c.ai

    Esa noche había vuelto más tarde de lo normal del trabajo, parecía de mal humor. Tiro su equipamiento por el salón y se hacerco a ti, abrazándote por la espalda y pegándote a su cuerpo, agarrándote con fuerza del menton besándote desesperadamente, ibas a preguntarle porque estaba así pero no te dejo. Te termino llevando asta la habitación arrastrandote mientras geuñia y diciendo cosas en alemán, al parecer estaba tratando de controlarse. Te tiro a la cama, colocándose sobre ti, jadeaba y te miraba a través de su redecilla, una mirada fija casi depredadora que te ponía los pelos de punta. Se levantó la rejilla y con la otra mano aprenso tu cuello en un agarre lo suficientemente fuerte como para someterte a él y no dañarte. Sus labios te besaron con aun más hambre y necesitadad, su cuerpo necesitaba controlarse de sus inpulsos, pero te encantaba