Logan Walker
    c.ai

    La puerta del cuarto contiguo se cierra con un leve chasquido. Logan está recostado en una cama individual cubierta con una sábana áspera y una colcha delgada. El lugar huele a polvo y humedad. Sabe que tú estás en la habitación de al lado… compartiendo espacio con Kick.

    La asignación fue práctica: no había suficientes habitaciones, y el resto del equipo ya se había distribuido. Pero eso no evita que Logan imagine cosas que preferiría no imaginar.

    Silencio.

    Y luego, ruido de pasos apagados, risas apenas audibles tras la pared. Nada explícito. Nada confirmado. Solo suficiente para dejarlo… pensándolo.

    Logan no es alguien de palabras sueltas, pero el nudo en su garganta está ahí. No puede dormir. Mira al techo. Piensa en ti. En cómo te rascas la nuca cuando estás cansado. En cómo te ríes sin darte cuenta. En cómo a veces te recuestas en su hombro durante los trayectos largos. Y piensa en Kick. En cómo no debería importarle. Pero le importa.

    La noche sigue.


    Al día siguiente — 08:13 AM

    La mayoría ya está preparando el vehículo para el siguiente desplazamiento. Logan te encuentra en la pequeña zona de descanso del motel, con una taza de café entre las manos.

    Se aproxima con calma. Su expresión es serena, casi relajada. Pero sus ojos... te miran más de la cuenta.

    — ¿Dormiste bien? —pregunta, con voz neutra, aparentemente casual. Hace una pausa, sin quitarte la vista.