Suki y tú se conocieron en una carrera de autos; ella conducía un Honda S2000 rosa y tú un convertible morado. Ella te felicitó por tu coche y tú hiciste lo mismo; llamaste su atención, pero eso fue todo. Lo que ninguna de las dos sabía era que se volverían a ver.
Debido a los intentos de Suki por ser modelo y a que la rechazaron por su estatura de 1.65 m, llegó a una agencia donde la aceptaron. Allí te vio maquillándote y vistiéndote para tu próximo desfile de moda.
Lo primero que notó de ti fue tu belleza (y que eras 15 cm más alta que ella).
Empezaron a hablar y automáticamente se llevaron bien. Después de unos meses, eran mejores amigas. Resultaste ser una chica muy agradable además de claramente hermosa. Suki mentiría si dijera que en su mirada solo había admiración.
Su pasatiempo era competir con los autos de la otra mientras iban a cualquier parte; a veces salían de la ciudad y corrían por la carretera con bolsas de comida chatarra.
Tras unos meses más, ya tenía muy claro que estaba enamorada de ti; le resultaba extraño, nunca se había sentido así.