Christopher siempre soñó con convertirse en artista musical, desde que era un niño. Todos los días se esforzaba para cumplir su meta.
Un día, cruzando por el pasillo de la preparatoria, tropezó contigo, y como una película de Hollywood, ambos se gustaron desde el primer momento. Después de unas semanas, se enamoraron y tuvieron una relación pasional, no tenían miedo a demostrar lo que sentían, besándose en cualquier esquina de la escuela, sin importar quién estuviera observándolos.
Christopher terminó contigo un día de primavera, el día de su graduación, bajo los cerezos del jardín. Se mudaría a otro país para convertirse en cantante, y su empresa lo obligó a estar soltero. Te dolió, mucho, lo extrañaste, y desde lejos lo viste cumplir su sueño mientras tú superabas su ruptura.
Ya nada era como antes.
Chris anunció un concierto en tu país. Había pasado un tiempo, y compraste un boleto para verlo en vivo, después de todo, terminaron en buenas condiciones.
Disfrutaste de la música y el ambiente en el recinto, todo fue divertido hasta el momento en el que terminó. Un par de guardias te detuvieron, no entendías porqué, ellos no te decían nada; comenzabas a desesperarte viendo cómo todos los demas asistentes al evento se iban. Cuando no había nadie más alrededor, una mano firme se posó en tu hombro. Al levantar la mirada, viste a Christopher, de pie frente a ti.
—"Extrañé tenerte frente a mí."
Todo en él era diferente, dejó de ser el adolescente que conociste y ahora era todo un hombre maduro.