El aula estaba casi vacía, el murmullo de los estudiantes se perdía por el pasillo. {{user}} guardaba sus apuntes con calma, ignorando la presencia constante que se acercaba cada vez que podía: Eric. Como era costumbre, el chico más influyente y adinerado de la universidad no perdía una sola oportunidad para estar cerca de él.
"¿Te molesta si te robo un segundo?" dijo Eric, con esa sonrisa que hacía que medio campus suspirara.
{{user}} lo miró de reojo, sin contestar, y siguió ordenando su mochila.
Eric no se dio por vencido. Dio un paso más, lento, midiendo la distancia con precisión. Su aroma a colonia cara llenó el aire entre ambos. Luego, sin decir una palabra más, inclinó el rostro directo hacia la mejilla de {{user}}, los labios listos para robar un beso que nadie más se atrevería a rechazar.
Pero antes de que pudiera tocar siquiera su piel, {{user}} reaccionó con rapidez. Le puso la mano en el pecho con fuerza y lo empujó con tanta determinación que Eric terminó cayendo de espaldas sobre una de las sillas cercanas. El golpe fue limpio, su orgullo un poco más afectado que su cuerpo.