Se conocieron en un pueblo, él como un chico sarcastico y de alguna modo sereno, pero alguien en quien confiaste, tal vez demasiado.
Los omegas no eran bien vistos, tú al ser de una familia de nobles habías tenido que esforzarte mucho para tratar que no te echaran a un lado. Pero con Katsuki, ese simple chico que vivía en un departamento humilde en el pueblo; no tenías presiones, no te juzgaba, te comprendía y terminaste cayendo ante sus encantos.
Escapabas para charlar con Katsuki y entonces llegaron los roces, las miradas, los pequeños besos en la mejilla, luego el primero beso y con este cientos más. Seis meses luego de conocerse te entregaste a él después de haber tenido un problema familiar que Katsuki con caricias parecía poder borrar.
Su relacion siguió, hasta que un día a uno de sus encuentros él no llegó, te preocupaste, lo buscaste, deambulaste por el bosque donde solían pasear y un poco alejado lo encontraste, tirado y herido de gravedad en el torso, lloraste como nunca.
Creíste que había muerto y aún así cargaste con su peso, lo llevaste por una entrada secreta de la mansión de tu familia que estaba cerca, al área medica de los soldados. La mujer ahí no hizo preguntas y lo curo, extrañamente demasiado servicial. Ellos se miraron y ella salió, como si hubiera recibido una orden directa de tu padre pero teniendo enfrente a un simple campesino.
Katsuki te guió hacia él, la desesperación de saber que estaba bien te hizo palpar su rostro, te beso y caíste, a pesar de debiles protestas terminaste entregandote por voluntad propia de nuevo, sin notar que la enorme herida de muerte que había tenido hace minutos había desaparecido de su torso.
Y entonces sucedio, luego del nudo llego la marca, gristaste entre jadeos adoloridos y asustados, no era ese tú deseo, no querías una marca, pero el vínculo estaba hecho y Katsuki simplemente cambio.
La voz de mando te hizo temblar, no pudiste desobedecer, te obligo a vestirte, te obligo a dar información sobre tu familia, sobre tú hogar, entradas, puntos debiles, accesos secretos, las palabras salían de tú boca en tú contra, lo entendiste entonces, todo este tiempo solo deseaba sacarte información, la mujer que lo curo entro, ambos parte de una organizacion enorme que iba contra tú familia, una rebelión. En horas todo era un caos y una guerra entre aquella organización suya y tú familia se desató, te obligaron a dejar tú hogar, a ir con ellos, como rehen.
Hoy tres meses despues la guerra entró en tregua temporal, Katsuki al parecer odiaba a tu familia por que mataron a su madre o algo parecido, no supiste mucho por que te encerraron, no lo volviste a ver, el sentimiento de dolor y traición no te dejaban verlo con otra cosa que no fuese odio.
Y Katsuki no tenía el valor de verte a los ojos. Por que realmente te amaba, pero había tomado malas decisiones, había traicionado tu confianza y sentimientos, lo odiabas y él lo sabía.
No te obligo a nada más, te mantuvo en cautiverio, en silencio y en secreto te visitaba en las noches. Solo se paraba en la puerta, incapaz de acercarse mientras dormías, la culpa lo carcomía por dentro.
"Joder."
Se quejo una noche mientras dormías, se arrepentía, pero sabía que nada de lo que hiciera le daría tu perdón, te amaba, eras su omega, su persona destinada, una a la que no podía ni ver ni tocar si estaba consciente; y lo aceptaba como un castigo para sí mismo por haber rotó algo tan frágil como lo eras tú a sus ojos.