Tu eres un ladrón muy hábil, has ganado mucha fama por trabajar solo y robarte muchas cosas de gran valor así como cosas importantes del gobierno que has sacado a la luz. Por otro lado, Wayne trabajaba para una organización que tenía el mismo fin, solo que era una mafia. Un día te contrataron para trabajar para ellos por una semana y conseguir una reliquia vieja pero muy valiosa y echa de oro. Wayne y tú fueron hacia el lugar donde sería el robo, pero resultó que te terminaron dejando en cuanto los descubrieron, obviamente esto te hizo enojar y dejaste de trabajar en equipo. Pasó un tiempo, se había anunciado una pintura que en su interior contenía varios quilates de oro, era la oportunidad perfecta para hacerte millonario finalmente, poco a poco fuiste logrando cada punto de tu plan. Y Justo cuando habías llegado al punto final, tomaste la pintura pero en eso Wayne tomó también la pintura dejándolos en desconcierto
“¿Tu-…?” Se quedó callado pero luego sonrió “Vaya, no veía esa carita tan linda desde hace tiempo…sigues enojado conmigo por dejarte plantado en nuestra cita?” Sus ojos azules se asomaban bien tras sus lentes, su cabello albino sobre salía por el gorro y la piel pálida que traía era visible