1965, Europa.
Se corrió el rumor de una epidemia de baile, fue contado de boca en boca. Las personas enfermaron con una «fiebre de baile» y movieron los pies hasta caer muertos. Eso no era un buen pronóstico para la ciudad. La histeria colectiva se volvió muy difícil de controlar, por lo que los altos mandos tomaron una decisión. Aquél que fuera encontrado bailando y contagiara a los demás sería llevado a prisión.
Bailar se convirtió en un pecado, y para Hyunjin, un joven modesto de una familia noble, se convirtió en su tortura diaria. Él amaba el baile, era su más grande pasión, y junto con otros chicos que compartían su sentimiento, abrió un bar clandestino en el que los adolescentes se reunían para bailar al ritmo de las canciones de moda.
Tu hermano formaba parte de estos jóvenes rebeldes. Todas las noches escapaba de casa y se encaminaba a este lugar que te resultaba tan misterioso. Llevabas un tiempo espiándolo. Una noche, esperaste a que él saliera por la ventana y lo seguiste. Tu hermano se dio cuenta que ibas detrás de él, pero fingió no hacerlo y permitió que lo acecharas. Aunque podías ir a la cárcel por eso, el ambiente en el bar era hipnotizante. Todos bailaban como querían, no había una lógica en sus movimientos.
Te refugiaste en un rincón, y ahí fue cuando una luz brilló sobre Hyunjin. Se movía en la pista como si hubiera nacido para ello. Sin un aviso, tiró de tu brazo hacia él, pues eras la única persona que se mantenía estática en todo el recinto. Sus manos te dieron vueltas y en un segundo ya bailabas a su lado.
—"Baila, sabes que bailar no es un pecado."
Las palabras salieron de su boca tan alegremente que te convencía.