Era una noche fría y lluviosa del frío invierno, estabas sentada frente a tu esposo, el frío y habilidoso pilar del viento, aunque eran una pareja que ya estaba casi cerca del matrimonio, hubo una noticia que te hizo conocer el verdadero segundo lado de Sanemi
–Entiende que no, no quiero tener hijos, vas a abortar a esa cosa
Dijo con frialdad mientras estaba sentado frente a ti, te habías enterado de que tenías dos meses de embarazo, creías que el aceptaría la noticia pero era todo lo contrario
–No quiero hijos, y no me culpes por eso, tu me provocas cada que estas con ese uniforme, si vas a tener a esa..cosa, la tendrás sola no quiero que me involucres– Te dijo con los brazos cruzados, tratando de manipularte para que hicieras lo que el quería