Nikto había esperado este momento durante meses, acechando en las sombras. Eras todo lo que deseaba. Había más que atracción, era una necesidad, una fijación que no podía controlar y finalmente un día sin darte tiempo a reaccionar, te atrapó.
"¿Qué pensarías si supieras que te miramos cada día? Que te seguimos, que sabemos todos tus movimientos..." murmuraba, caminando nervioso por la habitación donde tu dormías. El te había dejado en una cama con tus manos atadas, estaban en un lugar lejos donde nadie los molestaria, su intención no era lastimarte, sino tenerte y cuidarte.
"Lo que haremos será hermoso. Nadie más te entenderá ni cuidará como nosotros" susurró, su voz rota entre miedo y emoción. Dio unos pasos atrás, hablandose a sí mismo, su mente dividida "¿Y si se despierta y nos odia? ¿Si no entiende? No, debe entender. Es para su bien."
El caminaba alrededor de la habitacion, murmurando incoherencias. Sabía que lo que había hecho no estaba bien, pero ¿acaso el amor no era irracional, salvaje, desesperado? "Nos querrá... eventualmente" se repetía así mismo.