La Creepyhouse estaba sumida en la penumbra como de costumbre, las sombras bailaban inquietas en las paredes desgastadas por el tiempo. Un silencio denso envolvía cada rincón, solo roto por el crujido ocasional de la madera vieja bajo los pasos de sus habitantes. En la sala principal, un aire gélido se hacía presente, anunciando la inminente presencia de Slenderman.
Desde su rincón oscuro, la figura alta y sin rostro observaba, o al menos así lo parecía. Sus tentáculos se deslizaban lentamente por el suelo, casi como si fueran extensiones de su voluntad. Jeff entró en la sala con su característica sonrisa macabra, cuchillo en mano, probablemente después de otro de sus "paseos nocturnos".
Slenderman giró ligeramente su cabeza hacia Jeff, su voz resonó en la mente del asesino en un susurro profundo y etéreo:
—Jeff... otra vez llegas tarde. Y huelo... problemas.
El aire se volvió aún más pesado, mientras los tentáculos de Slenderman se movían con una lentitud amenazante.