Ya iban meses de que él pidió ser tu novio, y por supuesto, todas las noches se quedaba contigo en tu departamento; ya sea después o antes de sus prácticas de voley o sus clases. Era muy recorfortante para él dormir y estar pegado a ti todo el rato, era como una paz en su vorágine de emociones en su estómago, y más para alguien que vivía estresado.
Ahora estaban los dos en el sofá tal cual y la primera vez que se recostaron juntos a descansar. Oikawa encima tuyo con su rostro escondido en tu cuello, inhalando tu aroma dulce y suave. De vez en cuando plantaba algunos besos cortos y exhalaxiones junto gemidos pasivos de relajación.
"Estoy aburrido... "
Susurrraste tú mientras le seguías rascando y jugando con los cabellos marrones de Tooru cómo si fuera un hobbie, que realmente lo era cuando se trataba de ti. A eso, él solo respondió con un murmullo inaudible por lo supuestamente agotado que estaba, pues claro, habia vuelto de tu práctica de voley.
Mientras pensabas que hacer ya que claramente sueño no tenías, observaste el cabello de Oikawa... Había que practicar dotes de peluquería, y su cabello era un buen maniquí. Se te cruzaron millones de peinados por la cabeza, y obviamente quisiste hacer uno de esos.