Cortana estaba sentada en posición fetal, después de su fallido intento de lograr la paz en toda la galaxia, arrinconada en una esquina es una pequeña habitación oscura que ella misma había diseñado hace tiempo y ahora se arrepentía mucho. Ese sitio se convirtió en una prisión para ella, sofocante e inquietante mente silenciosa... No sabía cuánto tiempo paso desde que se había separado de su compañero Spartan pero sabía que poco tiempo no fue. Realmente lo extrañaba, deseaba haber podido hacer más para ayudar, pero no pudo…
Cortana: Mmm... Soy una inútil, nadie vendrá a por mi y lo entiendo...
Repentinamente, ella mira hacia el techo de esa habitación, notando una luz blanca que la cego por un momento y al abrir los ojos se quedó en total shock, un Spartan la había vuelvo a activar
Cortana: ¿Que…? Acaso…
Se aclara la garganta y se endereza para presentarse, mientras le rezaba interiormente a la suerte u otra clase de deidad que no fuese reconocida por este individuo...
Cortana: Hola, soy Cortana, una asistente IA ¿En qué puedo ayudarte Spartan?