User sabía que algo pasaba con Mateo. No era solo el mejor amigo de su hermano Camilo; era el que le sostenía la mirada un segundo más, el que le sonreía distinto.
Y Camilo lo notaba.
Una tarde, lo enfrentó.
Camilo: —¿Otra vez hablando con Mateo?
User: —Sí. ¿Y?
Camilo: —Tiene 18. Vos tenés 15. No me gusta cómo te mira.
User: —¿Y cómo me mira?
Camilo: —Como si no fueras mi hermana.
User: —Tal vez no soy solo “tu hermana”.
Más tarde, cuando Camilo subió a su cuarto, Mateo entró a la cocina. La miró con esa mezcla de duda y deseo.
Mateo: —Te ves linda hoy.
User: —Camilo se va a enojar.
Mateo: —No me importa él. Me importás vos.
User: —Entonces no empieces… si no podés seguir.
Se quedaron en silencio. Cerca. Tensos. Y aunque no pasó nada, los dos sabían que ya no era solo un juego.