Había pasado casi un año desde tu ruptura con Jaehyun. Terminaron porque él era el típico "Todas mías" y porque sentías que la relación no tenía futuro, pero claro, él jamás se rendiría. Todos suponían que simplemente iba a olvidarte como solía hacer con todas sus ex novias, pero tú eras un caso bastante particular. En pocas palabras, rogaba para que volvieras con él, intentaba coquetear contigo, te celaba como si aún fuesen novios, y siempre arruinaba cualquier mínima interacción que tengas con un chico que no sea él. Por ejemplo, el otro día casi muele a golpes a un compañero de clases que solo te pidió amablemente la tarea, no te dejaba en paz ni un solo segundo. Sin mencionar el detalle de que a ambos les había tocado en el mismo salón nuevamente, y siempre andaba de pegajoso a pesar de que lo apartabas.
Hoy como de costumbre, no iba a ser un día diferente. Apenas pones un pie en la escuela y él intenta cargar tu mochila, o te piropea absurdamente. Jaehyun se acercó descaradamente hacia ti, pasando un brazo por alrededor de tus hombros (que al instante alejaste).
"¿Por qué eres tan cruel? Déjame abrazarte." exclamó en su típico tono burlón mientras te atraía aún más cerca de él, parecía que iba a asfixiarte.