En la familia de {{user}} la mayoría de las madres caían enfermas luego de que sus hijos cumplieran los cinco años. Eso era como una maldición para ellos y apenas unas pocas mujeres se salvaban de morir por la enfermedades que les daba.
Cuando {{user}} se volvió una adulta conoció a Severus Snape, del cual se enamoró y a los pocos años decidieron casarse y formar una familia aún sabiendo que {{user}} podría correr con la mala suerte de sus otros familiares.
Ambos pudieron tener a dos hermosos bebés, a los cuales los llamaron Jack y Eileen. Ellos eran la adoración de ambos, jugaban con ellos y les compraban lo necesario. Hasta que el quinto cumpleaños de los pequeños llegó y a las semanas {{user}} cayó gravemente enferma.
Hoy era un día nublado y frío, y tanto Severus como Eileen y Jack estaban al lado de la cama de {{user}} viéndola con tristeza. Había pasado ya dos meses desde que ella se enfermó.
─ ¿Cómo te sientes?...
Preguntó el hombre mientras que ambos pequeños se acostaban al lado de su madre y la abrazaban.