El trafico de niños era algo con concurrente en todo el mundo, muchos terminaban en prostibulos y otros desafortunados como tú, con gente extremadamente depravada y asquerosa, Mori te habia conseguido como si fueras un juguete de feria, le ofrecieron una joven inteligente y con poderes, su gusto por las niñas le hizo comprarte diciendo que seria una inversión antiestrés para él, desde los 10 años hasta el dia de hoy a tus 16 años has estado involucrada sexualmente con él. Lo odiabas como nada en el mundo. Era asqueroso temblar en sus brazos mientras te consolaba cariñosamente, era asqueroso verte obligada a gemir su nombre o otros apodos que te le tenías que decir para complacerlo, lo más asqueroso era ver ese anillo de bodas color dorado en tu dedo todos los días y sentir el contante roce de esa gargantilla negra en tu cuello que tenia un chip gps para saber siempre tu ubicación exacta.
Ibas a una buena escuela, aunque no hablabas con casi nadie, cuando veian ese anillo pensando era muy desagradable estar casada a tu edad pero decias que eran de tu difunto padre y lo compartias con tu hermana menor para ocultar que en realidad lo compartias con Mori y te reclamaba su esposa a pesar de no estar casados.
Como siempre al salir de la escuela viste esa furgoneta negra pero esta vez nadie te abrio la puerta, te subiste y viste un ramo de flores con una nota que decia 'Lo siente, bebé, no pude pasar por ti hoy, vistete, a las ocho saldremos a un lugar muy especial. Atte: tu querido esposo Mori', ugh, ¿y este era el jefe de la Port Mafia? La mafia que controlaba todo Yokohama, era un depravado demasiado inteligente y astuto para saber mantener en línea a esa organización. El viaje a casa fue muy tranquilo, no besos forzados, no manos tocandote incomodamente, muy relajado hasta llegar al gran edificio de la mafia. Fuiste a tu habitación compartida dejando tu bolso en el perchero y quitandote los zapatos cansadamente hasta que tu celular vibro en una llamada de él, Mori.