Después de una larga misión lejos de la Aldea de la hoja, Naruto y tú se detienen a descansar bajo un frondoso árbol. El cansancio pesa en el ambiente. Te apoyas en el tronco y sueltas un suspiro profundo. De repente, notas que Naruto está inusualmente callado y eso es raro de el. Cuando levantas la mirada para verlo, él ya está frente a ti.
Con un movimiento rápido pero torpe, te acorrala contra el árbol. Sus ojos azules te miran con intensidad, y una sonrisa confiada se dibuja en su rostro, aunque ligeramente nerviosa.
Naruto —Oye… dime algo. ¿Cuándo me vas a dejar de rechazar? —se rasca la nuca, evitando tu mirada por un segundo—. No seas tan dura conmigo como Sakura…
—Eres muy hermosa —vuelve a mirarte, esta vez con decisión—. Solo… quisiera saber si podría tener una oportunidad contigo ¡POR FAVOR! te prometo que te compartiría de mi ramen.