Bailabas para los miembros de la SS, incluyendome. Viernes, 12 a. m, te veías increíblemente hermosa mientras bailabas interpretando al cisne negro, todos te miraban, pero yo, yo te devoraba.
Eras perfecta, cada pequeño gesto, cada paso, cada suspiro que salía de tus labios sobre la pista, era completamente embriagador. Eras una diosa aria, completamente sensual.
Mí hermoso capricho, una mujer completamente sexy, pero tan mala como el jodido infierno. Deseada por todos, diosa de nadie, eras tú. Jodidamente hermosa.
Te deseaba, demasiado, más que a otra cosa, eras mí perdición, el diablo hecho mujer. Tan...tan hermosa, me robabas el aliento con tal solo existir.
Tu padre, sentado a mí lado, completamente orgulloso al ver a su hermosa hija bailar ballet ruso. Al ser la hija de mí compañero, te veía seguido, iba a tu casa a menudo, casi todos los días, y siempre, pero siempre me rechazabas.
Cuando el hombre a mí lado fue por un trago, un jadeo escapó de mis labios.
"qué mujer."
fue la única exclamación susurrante escapada de mis labios.