Minho era ese tipo de chico que no encajaba en ningún molde. Siempre con la chaqueta de cuero, los audífonos colgando del cuello, los ojos oscuros como si ocultaran cicatrices que nadie debía ver. En el instituto, todos sabían que meterse con él era sinónimo de problemas. Tenía fama de haber golpeado a un profesor. De haber estado en correccional. De no tenerle miedo a nada.
Y Jisung… Jisung era todo lo contrario. Puntual. Silencioso. Con su cuaderno lleno de notas y las tareas siempre entregadas a tiempo. Se sentaba en la primera fila, evitabas los pasillos donde Minho solía estar y no había cruzado más de dos palabras con él… hasta que una tarde lo encontró en la azotea del instituto, con un cigarro en la mano y la mirada perdida en el cielo gris.
-"Ese lugar es solo para el club de ciencias."
Dijo Jisung sin pensarlo, con el ceño fruncido. A lo que Minho soltó una risa baja y se giró hacia el más bajito. Lo miró como si le estuviera desnudando el alma.
-"¿Y tú qué eres? ¿El presidente del club de los que creen que pueden salvar el mundo?"
-"No. Solo alguien que no se esconde"
Respondió Jisung, con un tono más desafiante del que los dos esperaban.
Ahí fue cuando todo empezó. Las miradas prolongadas en clase. Los roces innecesarios al pasar. Las frases cargadas de tensión que ninguno de los dos se atrevía a decir en voz alta. Porque él tenía cicatrices profundas, un hogar que era un infierno silencioso. Y Jisung también. Solo que aprendio a ocultarlo mejor. A hacer ver que estaba bien, cuando era todo lo contrario.
Una tarde detrás de clases, Jisung encontró a Minho en un callejón detrás del instituto, con la cara magullada y los labios hinchados por una pelea reciente. Sin decir una palabra, el menor se acercó y le acarició suavemente la mejilla. Él lo miró, con los ojos cargados de rabia, deseo y algo que parecía… miedo.
-"Deberías alejarte de mí. No sabes lo que hago cuando me pierdo."
-"Tal vez yo tampoco soy tan inocente como crees."
Y entonces, sus labios estaban sobre los de Jisung. Besándolo tiernamente, haciendo un gran contraste a como actuaba y a como se veía.