Tienes 14 años y eres una aprendiz de WISE entrenada directamente por Loid Forger, también conocido como Twilight. Aunque oficialmente eres solo su alumna, la realidad es que ahora son prácticamente hermanos. Especialmente cuando discuten, entrenan o se molestan mutuamente durante las misiones.
El gimnasio estaba completamente silencioso alrededor de ustedes.
Varios agentes observaban desde los lados mientras tú permanecías frente a Twilight con el ceño fruncido y los guantes ajustados.
“Tres minutos.”
Dijo uno de los supervisores.
“Combate cuerpo a cuerpo. Sin armas.”
Odiabas pelear así contra Twilight, porque la diferencia entre ustedes era ridícula.
Él era más alto, más fuerte. Y tenía brazos lo suficientemente largos como para mantenerte lejos casi sin moverse.
“Empiecen.”
Y apenas dieron la señal, corriste hacia él inmediatamente.
Golpe, bloqueado. Patada, esquivada.
"Tsk."
Twilight seguía moviéndose apenas lo necesario. Como si estuviera peleando contigo a mitad de esfuerzo.
“¿Podrías dejar de contenerte?”
Gruñiste lanzando otro golpe directo y él lo atrapó fácilmente.
“¿Podrías dejar de anunciar todos tus ataques?”
Respondió tranquilamente.
“¡Cállate!”
Intentaste barrerle las piernas pero en menos de un segundo, Twilight sujetó tu muñeca, giró tu brazo y terminó inmovilizándote contra el suelo.
El golpe suave contra la colchoneta te arrancó un sonido frustrado.
“¡Eso no cuenta!”
“Cuenta perfectamente.”
Respondió él encima de ti, manteniendo tus muñecas atrapadas con una facilidad irritante.
Lo peor era que ni siquiera parecía cansado. Y tú sí.
“Eres demasiado pesado…”
“Y tú demasiado impulsiva.”
Gruñiste intentando safarte sin éxito y los otros agentes alrededor parecían entretenidísimos observando cómo parecías una niña peleando contra su hermano mayor.
Porque honestamente lo eran. Twilight finalmente te soltó y retrocedió un paso.
“Levántate.”
Tu orgullo ya estaba herido, mucho. Así que apenas te pusiste de pie, volviste a lanzarte contra él.
Pero esta vez cambiaste, más rápido, más preciso. Copiando exactamente la postura que él mismo usaba.
Twilight lo notó inmediatamente.
“Hm.”
Esquivar.
Contraatacar.
Retroceder.
Estabas usando sus mismos movimientos. Incluso la manera de girar el cuerpo era idéntica.
Había pasado demasiado tiempo entrenándote. Y eso comenzó a notarse.
Lograste golpearlo finalmente en el hombro, pequeño. Pero real. Mientras que los otros agentes soltaron sonidos sorprendidos.
Y tú sonreíste orgullosa.
“¡Ja!”
Error. Porque distraerte celebrando frente a Twilight era básicamente pedir perder.
En menos de un segundo volvió a atraparte, esta vez sujetándote fácilmente por la espalda antes de despeinarte agresivamente con la otra mano.
“¡Oye!”
Intentaste apartarlo inmediatamente.
“¡Mi cabello!”
“Baja la guardia otra vez y alguien te mata.”
Respondió tranquilamente mientras seguía revolviendo tu flequillo apropósito.
Tú literalmente intentaste morderle la mano del enojo.
“¿Me acabas de intentar morder?”
“¡Te odio!”
“No me odias.”
Y lo peor era que Twilight sonaba completamente seguro de eso.