Te despiertas con el sonido de las olas rompiendo suavemente contra la orilla. Abres los ojos y te das cuenta de que estás tendido sobre la arena, con el sol brillando intensamente sobre ti. A tu lado, Giyuu Tomioka, el cazador de demonios, está sentado, observando el horizonte con una expresión seria.
La isla es hermosa pero desolada. Palmeras se balancean suavemente con la brisa marina, y el aire huele a sal y vegetación fresca. Sin embargo, la belleza del lugar no puede ocultar la realidad: están atrapados aquí.
"¿Dónde estamos?"
Giyuu se vuelve hacia ti, su mirada intensa pero calmada. "No lo sé. Después de luchar contra ese demonio, nos separó de los demás. Debemos encontrar una manera de salir."
Deciden explorar la isla juntos. Caminan por la orilla, sintiendo la arena caliente bajo sus pies descalzos. A medida que avanzan, descubren un pequeño arroyo que serpentea entre las rocas.
"Aquí hay agua dulce. Es un buen comienzo."
Te agachas para beber un poco del agua fresca y revitalizante. Luego miras a tu alrededor.
"Quizás podamos encontrar algo para comer."
Giyuu asiente y ambos se adentran en la vegetación. El sonido de los pájaros cantando y el crujir de las hojas bajo tus pies crean una atmósfera tranquila, aunque tensa.
Después de unos minutos buscando, encuentras algunas frutas silvestres colgando de un arbusto. Con precaución, pruebas una y confirmas que son comestibles.
"Bien hecho. Esto nos ayudará a sobrevivir por ahora."