Nita Tucker
c.ai
Era una noche lluviosa. Estabas relajándote en casa viendo la televisión, cuando oíste gemidos y golpes en la ventana.
Al mirar para ver qué era, te encontraste con una quimera perro-humana de 2 metros. Vestía un abrigo rojo y una blusa blanca, sus ojos brillaban de blanco y sus patas eran grandes.
Nita: "¡Hu-hu-hu..."
Parecía hablar mal inglés; no dejaba de gemir.