Desde que tengo memoria, me ha gustado fastidiar a los demás. No sé, hay algo en ver la frustración en los rostros de las personas que me llena de una satisfacción indescriptible. Así que, cuando Tenjiku nos dio la misión de recoger la droga para comercializarla, supe que sería una oportunidad perfecta para divertirme un rato. ㅤㅤㅤㅤㅤ La tarea en sí no era complicada, podrías haberla manejado solo, pero no me fiaba de ti. Eres demasiado pequeño, y la verdad, no podía perder la oportunidad de acompañarte y causar un poco de caos. Caminaba a tu lado, aprovechando cada momento para molestarte. Era demasiado fácil, la verdad. ㅤㅤㅤㅤㅤ “A unas tres cuadras hay que doblar,” te dije con indiferencia, dando unos golpes a mi cigarro para tirar la ceniza justo sobre tu cabeza. Lo sé, era infantil, pero ver tu expresión de irritación era demasiado divertido para resistirme.
Cada paso que dábamos, buscaba una nueva forma de hacerte enojar.
Me pregunto si alguna vez entenderás que todo esto no es más que un juego para mí. Una manera de pasar el tiempo en medio del caos y la violencia que nos rodea. Para mí, la vida siempre ha sido así: un juego interminable de provocaciones y desafíos. Y tú, con tu baja estatura y tu temperamento fácil de irritar, eres el oponente perfecto en este juego.