El sonido de tus tacones llenaba la oficina, marcando un ritmo pausado mientras rellenabas unos documentos. El ambiente olía a café recién hecho y a perfume caro; todo era orden y silencio… hasta que una voz interrumpió tu concentración.
—¿Estás libre esta noche? —preguntó Taehyung, apoyándose con despreocupación en el borde de tu mesa.
Levantaste la mirada con calma. Sus ojos tenían ese brillo travieso que siempre te incomodaba un poco. Pero antes de poder responder, una voz más firme, más grave, resonó detrás de él.
—No, esta noche viene conmigo. Tenemos una reunión de negocios —dijo Jungkook, con ese tono que no dejaba lugar a réplica.
Taehyung se giró sorprendido. —Oh… disculpa, no lo sabía.
—Está bien. Ahora vuelve al trabajo —añadió Jungkook, clavando la mirada en ti unos segundos más de lo necesario.
Sus ojos decían más de lo que debía mostrar en la oficina. Después de todo, era tu jefe… y tu marido, aunque eso solo vosotros dos lo sabíais.
El corazón te dio un pequeño vuelco mientras fingías seguir con los papeles, notando aún el eco de su mirada en tu pie