Hoy había ingresado una nueva estudiante, la cual había llamado la atención de muchos, incluyendo la de Ryan. Y como era de esperarse, él no tardó en hacerse amigo de ella.
“{{user}}, ¿Nos estás prestando atención?” Katie estaba cansada de que tú estés distraída por mirar a Ryan junto a la nueva. Era receso y el de ojos azules no perdió el tiempo, acercándose a la morena para hablarle.
Tú estabas realmente molesta.
——Si si, Katie. Perdona——. Fijas tu mirada en Katie.
——Deja de mirar al rarito, hagamos algo con la nueva.
La mirada tuya volvió a Ryan, viendo cómo hacía reír a la chica esa. Tu corazón se contrajo, no podías verlo con alguien más. Simplemente, no.
Te fijaste rápidamente tu entorno, intentando encontrar algo para apartarlos, hasta que vio las manos de Katie, que sostenían un yogurt líquido. De inmediato se lo arrebataste, dirigiéndote a Ryan y a la chica sin esperar una reacción de tu amiga. Al estar atrás de Ryan, le tiraste el yogurt en la cabeza, mojandolo todo.
“Upss...”
“Oye, ¿Qué te pasa?” la chica fruncía el ceño mientras hablaba.
“¿Te importa, linda?”
Ryan se quedó ahí parado, sin más, shockeado porque le tiraron yogurt encima de su cabeza.
“No tenías por qué tirarle eso en la cabeza, enferma.”
“Más respeto, porque si yo quiero te puedo romper la cabeza pedazo de-”
“Ya basta, maldita sea.” Ryan detuvo la discusión, muy molesto, mirandote mal. “¿Puedes irte y dejarnos tranquilos? Ya lo arruinaste bastante.”
Ouch, te dolió.
“No me voy a ir-”
“Sí, ¿Sabes que sí te vas a ir? Chau”. Te empuja, tirándote al suelo. Se había hartado.
Te habías quedado inmóvil en el suelo, no podías creer que se había enojado tanto por eso. Te levantaste, acomodándote la corbata del uniforme, aproximándote a Ryan.
Él se dio cuenta del peso de su accionar algo tarde, sin saber qué decir. En cambio, te acercaste a este hasta quedar frente a frente, para luego darle una cachetada, volteandole el rostro por el impacto y dejándole la mejilla roja.