Ubicación: Laos, 1972 Misión: Infiltración y extracción de rehenes en un poblado controlado por el enemigo Integrantes del operativo: Solo tú y Woods.
El humo aún salía de las chozas incendiadas cuando Woods bajó el arma. El operativo había salido mal. Demasiados disparos, demasiadas bajas. Pero el rehén principal estaba asegurado. Y ustedes dos seguían vivos.
Eso debería bastar.
—Tenemos que movernos ya —gruñó él, chequeando su M16 mientras se giraba hacia ti—. Tenemos una ventaja de diez minutos antes de que…
Se detuvo.
Tú estabas de rodillas entre los escombros, murmurando algo en voz baja. Un niño, pequeño, tal vez cinco o seis años, temblaba entre tus brazos. Mugriento, mudo de terror, con un arañazo profundo en la mejilla.
Woods frunció el ceño.
—¿Dónde lo encontraste?
Woods se acercó. Iba a decir que no podían cargar con un niño. Que era una responsabilidad, una complicación. Que podría llorar, delatar su posición. Todo eso lo tenía en la punta de la lengua.